domingo, 17 de abril de 2016

FRANCESCO TONUCCI NOS VISITA

El pasado lunes 11 de abril tuvimos el placer de poder conocer en persona al gran profesor Francesco Tonucci. Aquí les comparto la grabación de su conferencia.

Francesco Tonucci en la UMA

Tecnologías y educación

            Desde que las nuevas tecnologías llegaron a nuestras vidas se han considerado como un material muy importante y útil en la vida educativa pero, ¿realmente este avance nos ha servido para mejorar, o para empeorar?
            Habría que decir que este tipo de enseñanza, en el que se inculca el conocimiento tecnológico, es positivo, ya que los alumnos desde temprana edad aprenden a saber manejar la tecnología, además de saber buscar información, modificarla, compartirla, etc.
            Habría que señalar que no todo es positivo en este aspecto porque, ¿quién vigila a los niños respecto a las páginas que visitan, qué buscan, dónde se registran, qué datos sobre ellos dejan que conozcan el resto de usuarios? Respecto a la importancia que se le da a la tecnología, habría que imponer como más urgente el control de esos niños que no son capaces de controlar bien estos aparatos.
            Ya van numerosos casos en los que se producen acosos, secuestros, y miles de cosas más ocasionadas por las redes sociales, las cuales en los últimos años, desde el descubrimiento de los smartphones ha incrementado el número de usuarios más del cuádruple, y desde más temprana edad. Antes, cuando los niños realizaban su primera comunión, lo más usual es que se les regalase un típico muñeco o muñeca de comunión, y hoy en día, y en aumento, el regalo más solicitado (si es que ya no tienen uno en su propiedad), un teléfono móvil. ¿Y qué ocasiona todo esto? Nada.
            Por otra parte, también habría que decir que no se tiene en cuenta la economía de las familias cuando se habla de este tema, pues no todas ellas pueden costearse un ordenador por ejemplo, cosa que cada día, es el instrumento más solicitado en la mayoría de las clase. Porque, en mi bolso de ir a clase no hay ni un solo bolígrafo, no hay papel, simplemente un ordenador. Además, hoy ya es imposible que dos personas puedan compartir el mismo.

Ya bien lo decía Albert Einstein, “temo el día que la tecnología sobrepase a la humanidad. El mundo sólo tendrá una generación de idiotas”. Pues eso pienso, que como todo siga aumentando igual que ahora, llegará el día en el que los niños aprendan antes a saber usar un móvil que saber escribir, no sabrán ni cómo coger un lápiz.

domingo, 6 de marzo de 2016

Una película en clase...


      En primer lugar me gustaría hablar sobre la educación inclusiva, cosa que se echaba de menos por parte de algunos profesores en la película Diarios de la calle. Erin, era la única de ese centro que apoyaba este tipo de educación, sin tener en cuenta el color de los alumnos, su  inteligencia o los problemas que ondaban en sus vidas. En cambio, otro profesor, apoyaba la idea de dejarles libres hasta que un día dejasen de ir al colegio. De verdad, ¿eso es ser un buen docente? Bajo mi punto de vista, la función del docente no es más que educar a TODOS Y CADA UNO DE SUS ALUMNOS, introducirlos en el mundo de la cultura, y sobre todo, enseñándoles aspectos como la igualdad. Si ya desde ellos este aspecto no viene, ¿de verdad se piensa que los alumnos van a poder llegar a conseguirlo?

     Bajo mi punto de vista, la escuela de hoy en día no tiene nada de inclusión, pues cada clase está dividida para organizar la sociedad pero, ¿de verdad esta es la mejor opción? Un ejemplo que he vivido personalmente. Un niño era un poco más torpe que el resto de sus compañeros, por lo que el esfuerzo que debía realizar era aún mayor. Por ello, sus padres y profesores decidieron que ese niño debía incorporarse a aulas de apoyo con alumnos repetidores, que no quieren ir al colegio y no estudian. Así para el profesor sería más fácil puesto que todos tienen el mismo nivel. Pero, ¿esta es la única alternativa? Si este alumno hubiese permanecido en clases en las que la diversidad es el punto fuerte, podría haber aprendido no solo de su profesor, sino también de sus alumnos. Habría aprendido a esforzarse, totalmente segura. Pero claro, si en clase este alumno hubiese excluido por sus compañeros y sobre todo por sus profesores, que seguiríamos hablando de una educación segregadora, sí que no progresaría. Por algunos recovecos de algunos libros he podido leer qué son las actividades colaborativas, las cuales se basan en la colaboración total de los componentes de dicha actividad, aprendiendo el objetivo de la actividad, a colaborar, a pedir ayuda y a ayudar. Estas actividades son las mejores para evitar la exclusión de los alumnos, por lo que debería ponerse más en práctica.

   En la película podíamos observar cómo aquellos alumnos “problemáticos” poco a poco se interesaban en la asignatura de literatura, consiguiendo Erin poco a poco el apoyo de sus alumnos hasta el límite de no querer otro profesor que no fuese ella. Pero ¡bah!, esto es solo una película. Claro. Ojalá todos los colegios e instituciones estuviesen repletas de docentes como Erin, la cual sabe cómo captar la atención de sus alumnos, sin rendirse en ningún momento.

      También cabría destacar los diferentes tipos de educación que pueden darse en una institución, en la cual Erin decidió como ya  he dicho antes en basarse en aspectos que les fueran de interés a los alumnos, es decir, decidió prescindir de los exámenes (cosa que estoy muy de acuerdo), sustituyéndolo por realizar cada día una escritura en un cuaderno en forma de diario que esta les otorgó a cada uno de ellos. No estoy a favor de los exámenes, pues bajo mi punto de vista es una forma de aprendizaje la cual siempre acaba fracasando, pero ¿por qué siempre acaba en fracaso? Pues porque siempre se aprende de la práctica. ¿Para qué sirve la teoría? Un ejemplo que me gustó mucho oír fue el que nos puso Manuel Fernández en su conferencia con nosotros, el cual después de realizar una práctica con el teorema de Pitágoras se dio cuenta de que la teoría no servía para nada. Hasta ahí es donde quería yo llegar. Hay que votar por una escuela sin exámenes, una escuela en la que la práctica domine sobre la teoría.

       Ojalá algún día pudiese llegar a ser tan querida como Erin llegó a serlo con estos alumnos que al fin y al cabo sus problemas fueron solucionándose gracias a la atención de esta principiante profesora.

     Y ahora pensareis: ¡vaya, qué diversión ir a la facultad a ver películas! PUES SÍ. No era una simple película la cual puedes ver en casa tranquilamente, es una película que recomiendo a aquellas personas a las cuales les ondee por su cabeza el pensamiento de ser docente, o a aquellas que ya lo sean.


martes, 23 de febrero de 2016

Comencemos por el principio…

Mi nombre es Inma Cebrián, y soy una más de las que fracasan al dejarse llevar por cualquiera de las personas, generalmente profesores los cuales se han otorgado a sí mismos la labor de orientador/a, que por un momento son capaces de generar en tu mente ciertas dudas sobre tu futuro. "Tú aspiras a mucho más", decían, ni siquiera dándose cuenta de que verdaderamente estaban criticándose a ellos mismos, mostrando ellos mismos su vocación y empatía hacia sus alumnos. 

Desde que era pequeña la profesión de docente la he tenido muy presente, no porque mis padres o hermanos formen parte de este grupo, sino porque otro familiar, bastante cercano como es un primo, cuando era pequeña él estaba en esta etapa. Fui su conejillo de indias, ensayando y aplicando ejercicios conmigo e incluso llegando a enseñarme muchísimo más que cualquier profesor en ese momento. ¡Oh, qué bonito!, pensaba. Fue ahí cuando empecé a decir, que MI SUEÑO ERA SER PROFESORA.

Este blog he querido llamarlo EDUCADA LA VIDA ES MÁS, puesto que, bajo mi punto de vista, y desde cualquiera que lea esto, la educación es uno de los pilares fundamentales de nuestras vidas, y por ello, los profesores también lo son. Desde el primer curso hasta el último, desde el primero hasta los presentes, son dignos de admirar, pero sobre todo, y más aún, los docentes de infantil y primaria. Con ellos hemos aprendido a colorear, a escribir, leer, contar… ¡Oye! ¡Qué importantes que son los maestros! Y entonces, ¿por qué son tan criticados en esta región? ¿Por qué tachan a los docentes como aquellas personas “que no sirven para nada”? Déjenme que les cuente algo. Los docentes, durante un periodo de tiempo, han sido como vuestros padres e incluso os han aportado valores que no cualquier persona podría hacer (hablando de docentes vocacionales, claro). Y es que, gracias a esta visión hoy en día, las plazas de profesorado están “minadas” de personas que no sabían qué hacer en su vida, o simplemente, que no querían complicarse mucho a la hora de estudiar, privando a muchos docentes la ilusión y libertad de poder cumplir su sueño. Lo que esos “docentes” no saben, es que los problemas les vienen detrás, afectando sobre todo, a los alumnos.

Con todo esto, quería llegar al pequeño debate que tuvimos el clase, en el cual, se nos preguntaba cuál era la escuela que queríamos para la sociedad en la que vivimos. Pues bien, aquí os dejo mi respuesta. Quiero una escuela en la que se fomente la motivación por parte del alumnado, pero para ello, primeramente deberá ser generada por parte del profesorado. Estos, deberían sentir su profesión e inculcar a todos y cada uno de los niños qué es la educación y qué importancia tiene. Hoy en día, muy pocos son los alumnos que cada mañana despiertan deseosos por asistir al colegio, ansiosos por aprender y saber que la educación es un aspecto fundamental en la vida. ¿Por qué no hacemos algo para que la escuela sea divertida?

Por otra parte, señalaría una escuela en la que se examinase el nivel de educación de los docentes, su forma de impartir lecciones y el grado de satisfacción de los niños y los familiares porque, ¿para qué queremos que los niños tengan cierto “aborrecimiento” a la educación? ¿Por qué no se la planteamos de una forma más divertida? Porque ya Nelson Mandela afirmaba: la educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo. Si no hacemos que esos alumnos en el futuro estén lo suficientemente capacitados para cambiar el mundo, ¿quién lo hará por ellos?

Y es que, al fin y al cabo, como Confucio dice, elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida, pues por eso es preferible perseguir tus sueños porque esos maestros insatisfechos con su trabajo, son los únicos que al fin y al cabo trabajarán. 

Esta es una de las tantas publicaciones que  me quedan por escribir, y espero, al menos que sea de vuestro agrado. Un saludo.