Una película en clase...
En primer lugar me
gustaría hablar sobre la educación inclusiva, cosa que se echaba de menos por
parte de algunos profesores en la película Diarios
de la calle. Erin, era la única de ese centro que apoyaba este tipo de
educación, sin tener en cuenta el color de los alumnos, su inteligencia o los problemas que ondaban en
sus vidas. En cambio, otro profesor, apoyaba la idea de dejarles libres hasta
que un día dejasen de ir al colegio. De verdad, ¿eso es ser un buen docente?
Bajo mi punto de vista, la función del docente no es más que educar a TODOS Y
CADA UNO DE SUS ALUMNOS, introducirlos en el mundo de la cultura, y sobre todo,
enseñándoles aspectos como la igualdad. Si ya desde ellos este aspecto no
viene, ¿de verdad se piensa que los alumnos van a poder llegar a conseguirlo?
Bajo mi punto de vista, la escuela de hoy en día no tiene
nada de inclusión, pues cada clase está dividida para organizar la sociedad
pero, ¿de verdad esta es la mejor opción? Un ejemplo que he vivido
personalmente. Un niño era un poco más torpe que el resto de sus compañeros,
por lo que el esfuerzo que debía realizar era aún mayor. Por ello, sus padres y
profesores decidieron que ese niño debía incorporarse a aulas de apoyo con
alumnos repetidores, que no quieren ir al colegio y no estudian. Así para el
profesor sería más fácil puesto que todos tienen el mismo nivel. Pero, ¿esta es
la única alternativa? Si este alumno hubiese permanecido en clases en las que
la diversidad es el punto fuerte, podría haber aprendido no solo de su
profesor, sino también de sus alumnos. Habría aprendido a esforzarse,
totalmente segura. Pero claro, si en clase este alumno hubiese excluido por sus
compañeros y sobre todo por sus profesores, que seguiríamos hablando de una
educación segregadora, sí que no progresaría. Por algunos recovecos de algunos
libros he podido leer qué son las actividades
colaborativas, las cuales se basan en la colaboración total de
los componentes de dicha actividad, aprendiendo el objetivo de la actividad, a
colaborar, a pedir ayuda y a ayudar. Estas actividades son las mejores para
evitar la exclusión de los alumnos, por lo que debería ponerse más en práctica.
En la película podíamos observar cómo aquellos alumnos
“problemáticos” poco a poco se interesaban en la asignatura de literatura,
consiguiendo Erin poco a poco el apoyo de sus alumnos hasta el límite de no
querer otro profesor que no fuese ella. Pero ¡bah!, esto es solo una película.
Claro. Ojalá todos los colegios e instituciones estuviesen repletas de docentes
como Erin, la cual sabe cómo captar la atención de sus alumnos, sin rendirse en
ningún momento.
También cabría destacar los diferentes tipos de educación
que pueden darse en una institución, en la cual Erin decidió como ya he dicho antes en basarse en aspectos que les
fueran de interés a los alumnos, es decir, decidió prescindir de los exámenes (cosa
que estoy muy de acuerdo), sustituyéndolo por realizar cada día una escritura
en un cuaderno en forma de diario que esta les otorgó a cada uno de ellos. No estoy
a favor de los exámenes, pues bajo mi punto de vista es una forma de
aprendizaje la cual siempre acaba fracasando, pero ¿por qué siempre acaba en
fracaso? Pues porque siempre se aprende de la práctica. ¿Para qué sirve la teoría?
Un ejemplo que me gustó mucho oír fue el que nos puso Manuel Fernández en su
conferencia con nosotros, el cual después de realizar una práctica con el
teorema de Pitágoras se dio cuenta de que la teoría no servía para nada. Hasta ahí
es donde quería yo llegar. Hay que votar por una escuela sin exámenes, una
escuela en la que la práctica domine sobre la teoría.
Ojalá algún día pudiese llegar a ser tan querida como
Erin llegó a serlo con estos alumnos que al fin y al cabo sus problemas fueron solucionándose
gracias a la atención de esta principiante profesora.
Y ahora pensareis: ¡vaya, qué
diversión ir a la facultad a ver películas! PUES SÍ. No era una simple película
la cual puedes ver en casa tranquilamente, es una película que recomiendo a
aquellas personas a las cuales les ondee por su cabeza el pensamiento de ser
docente, o a aquellas que ya lo sean.