domingo, 6 de marzo de 2016

Una película en clase...


      En primer lugar me gustaría hablar sobre la educación inclusiva, cosa que se echaba de menos por parte de algunos profesores en la película Diarios de la calle. Erin, era la única de ese centro que apoyaba este tipo de educación, sin tener en cuenta el color de los alumnos, su  inteligencia o los problemas que ondaban en sus vidas. En cambio, otro profesor, apoyaba la idea de dejarles libres hasta que un día dejasen de ir al colegio. De verdad, ¿eso es ser un buen docente? Bajo mi punto de vista, la función del docente no es más que educar a TODOS Y CADA UNO DE SUS ALUMNOS, introducirlos en el mundo de la cultura, y sobre todo, enseñándoles aspectos como la igualdad. Si ya desde ellos este aspecto no viene, ¿de verdad se piensa que los alumnos van a poder llegar a conseguirlo?

     Bajo mi punto de vista, la escuela de hoy en día no tiene nada de inclusión, pues cada clase está dividida para organizar la sociedad pero, ¿de verdad esta es la mejor opción? Un ejemplo que he vivido personalmente. Un niño era un poco más torpe que el resto de sus compañeros, por lo que el esfuerzo que debía realizar era aún mayor. Por ello, sus padres y profesores decidieron que ese niño debía incorporarse a aulas de apoyo con alumnos repetidores, que no quieren ir al colegio y no estudian. Así para el profesor sería más fácil puesto que todos tienen el mismo nivel. Pero, ¿esta es la única alternativa? Si este alumno hubiese permanecido en clases en las que la diversidad es el punto fuerte, podría haber aprendido no solo de su profesor, sino también de sus alumnos. Habría aprendido a esforzarse, totalmente segura. Pero claro, si en clase este alumno hubiese excluido por sus compañeros y sobre todo por sus profesores, que seguiríamos hablando de una educación segregadora, sí que no progresaría. Por algunos recovecos de algunos libros he podido leer qué son las actividades colaborativas, las cuales se basan en la colaboración total de los componentes de dicha actividad, aprendiendo el objetivo de la actividad, a colaborar, a pedir ayuda y a ayudar. Estas actividades son las mejores para evitar la exclusión de los alumnos, por lo que debería ponerse más en práctica.

   En la película podíamos observar cómo aquellos alumnos “problemáticos” poco a poco se interesaban en la asignatura de literatura, consiguiendo Erin poco a poco el apoyo de sus alumnos hasta el límite de no querer otro profesor que no fuese ella. Pero ¡bah!, esto es solo una película. Claro. Ojalá todos los colegios e instituciones estuviesen repletas de docentes como Erin, la cual sabe cómo captar la atención de sus alumnos, sin rendirse en ningún momento.

      También cabría destacar los diferentes tipos de educación que pueden darse en una institución, en la cual Erin decidió como ya  he dicho antes en basarse en aspectos que les fueran de interés a los alumnos, es decir, decidió prescindir de los exámenes (cosa que estoy muy de acuerdo), sustituyéndolo por realizar cada día una escritura en un cuaderno en forma de diario que esta les otorgó a cada uno de ellos. No estoy a favor de los exámenes, pues bajo mi punto de vista es una forma de aprendizaje la cual siempre acaba fracasando, pero ¿por qué siempre acaba en fracaso? Pues porque siempre se aprende de la práctica. ¿Para qué sirve la teoría? Un ejemplo que me gustó mucho oír fue el que nos puso Manuel Fernández en su conferencia con nosotros, el cual después de realizar una práctica con el teorema de Pitágoras se dio cuenta de que la teoría no servía para nada. Hasta ahí es donde quería yo llegar. Hay que votar por una escuela sin exámenes, una escuela en la que la práctica domine sobre la teoría.

       Ojalá algún día pudiese llegar a ser tan querida como Erin llegó a serlo con estos alumnos que al fin y al cabo sus problemas fueron solucionándose gracias a la atención de esta principiante profesora.

     Y ahora pensareis: ¡vaya, qué diversión ir a la facultad a ver películas! PUES SÍ. No era una simple película la cual puedes ver en casa tranquilamente, es una película que recomiendo a aquellas personas a las cuales les ondee por su cabeza el pensamiento de ser docente, o a aquellas que ya lo sean.


1 comentario:

  1. No sé qué pudo pasar ayer con el comentario...
    Cuidado con eso de que la teoría no sirve para nada. En el ejemplo de Manolo, Pitágoras sirve nada menos que para trazar una escalera. El problema no es el valor de la teoría, sino cómo se estudia en la escuela.
    El conocimiento que ha acumulado la humanidad a lo largo de la historia es la mejor herramienta que tenemos para vivir. Eso, o algo parecido, también lo dijo Manolo.

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